domingo, 22 de enero de 2012

LAS SIETE PLAGAS DEL SUBDESARROLLO

El bajo nivel de desarrollo de muchos de los países que integran la economía mundial genera siete plagas de enorme alcance y que antes de ponernos a estudiar posibles soluciones, recordaremos en un pequeño resumen.

La primera de ellas es la pobreza generalizada. En la actualidad, unos 1200 millones de personas que habitan en países subdesarrollados han de subsistir con menos de un dólar al día; es decir, se mueren de hambre.

La segunda es la inestabilidad política. En países acosados por la pobreza los gobiernos se mantienen casi siempre, a duras penas y las fórmulas democráticas se transforman, con facilidad, en dictaduras encubiertas o explícitas. Pero ni siquiera las dictaduras resisten porque las tensiones organizadas por la pobreza son múltiples y permanentes, de forma que, en muchos casos, la situación política descansa sobre la guerra.

La tercera es el crecimiento demográfico rápido, un crecimiento que, como ya se ha señalado, frena las posibilidades de mejorar el nivel de vida: en los próximos treinta años, casi un 98% de la población mundial se concentrará en el subdesarrollo. Efecto porque la natalidad solo desciende al aumentar el nivel de vida. Causa porque no es posible elevar los niveles de vida, de manera sostenida, si los aumentos del producto total son absorbidos y sobrepasados por el crecimiento de la población.



La cuarta de las plagas, los desplazamientos. La necesidad de huir de la pobreza, de las convulsiones políticas o del exceso de población, o de los tres flagelos juntos, provoca emigraciones difíciles, hacia otros países o regiones, en busca de mejores oportunidades. Esos movimientos poblacionales, que van adquiriendo importancia creciente, son fuente de problemas y tensiones múltiples: no es fácil que el desplazado  supere la pobreza que le expulsó de su país; su condicion de ilegal le cerrará muchas puertas; solo tendrá acceso a trabajos muy mal pagados, temportales y se verá rodeado de un entorno cada vez más hostil porque será cabeza de turco de los movimientos racistas y xenófobos.


El quinto de los males es la fuga de cerebros. Anualmente, una proporción importante de ciudadanos de los países en desarrollo, los mejor educados y más inteligentes, abandonan su país y se instalan en un país desarrollado, atraídos por las oportunidades que se les ofrece. La fuga de cerebros no hará sino polarizar las posibilidades de crecimiento, al concentrar el capital humano en los países desarrollados.


Los problemas mediambientales constituyen la sexta de las plagas, problema que se agudiza al urbanizarse las poblaciones. Una pérdida continua de posibilidades productivas: las pesquerías merman por la contaminación del agua, las cosechas disminuyen a causa de la desertización, la saturación hídrica o por la salinización; la excesiva tala en las cuencas fluviales boscosas provoca inudaciones y pérdidas económicas; las enfermedades derivadas de los riesgos ambientales reducen  la productividad de los seres humanos.


La séptima de las plagas tienen carácter global: la baja pulsación económica del mundo en desarrollo, en el que vive buena parte de esa población, no solo condena a la pobreza a una proporción importantede esa población, sino que limita las posibilidades de crecimiento del mundo en su conjunto. Sin la expansión de esos mercados, en los que existen enormes demandas potenciales, la capacidad de crecimiento del conjunto mundial será más reducida.

En un mundo capilar, en el que los fenómenos sociales se propagan con facilidad de unos a otros países, esas siete plagas, y su enorme poder de fragmentación, no son como puede advertirse, enfermedades que afecten solo al Tercer Mundo; son enfermedades transmisibles a las que nadie es ajeno, los que hace que el subdesarrollo seá, más que ninguna otra enfermedad de la economía muncial, un problema de todos.

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